Qué tenemos que tener en cuenta a la hora de solicitar un préstamo personal

El préstamo personal es un producto bancario que permite recibir una determinada cantidad de dinero (el capital del préstamo) por parte de una entidad de crédito, a cambio del compromiso de devolver dicha cantidad, junto con los intereses correspondientes, mediante pagos periódicos, generalmente mensuales.

Se llaman personales porque en este tipo de préstamos la entidad no suele contar con una garantía especial para el recobro de la cantidad prestada como si sucede con las hipotecas en las que está la vivienda. La garantía genérica de estos préstamos son los bienes presentes y futuros del deudor.

Por todo ello las entidades de crédito tienen en cuenta una serie de características a la hora de concedernos un préstamo personal, esencialmente la solvencia (la capacidad para hacer a las obligaciones monetarias). Por ello, es normal que antes de dar el préstamo la entidad de crédito estudie nuestra capacidad de pago, solicitándole justificantes de sus ingresos (nóminas, rentas por alquiler…), un inventario de bienes o incluso en los casos más extremos una declaración jurada de su patrimonio. La tramitación de este tipo de préstamos suele ser más rápida que la correspondiente a los préstamos hipotecarios pero suelen tener un tipo de interés más alto, es decir, son más caros.

Analizar la mejor opción

Con toda esta información nos queda elegir la mejor opción para financiar la compra de un coche, una reforma o un viaje. El punto de partida está en analizar los límites del préstamo ya que no todas las ofertas cubren la cantidad que necesitamos para nuestro proyecto. Delimitando ya el número de ofertas, hay que analizar su coste a través de la TAE como hemos visto. A menor TAE, menor es el coste. La siguiente variable es el plazo, cuanto mayor sea, la cuota a pagar será inferior pero el coste total de la operación se disparará. Por ello debemos analizar muy bien este punto y buscar el equilibrio entre pagar lo máximo posible dentro de nuestras posibilidades. No pagar comisiones por cancelación total o parcial nos da gran flexibilidad para adelantar pagos y por tanto pagar finalmente menos por el préstamo.

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